Crecimiento personal

Introspección, meditación, conocerse a uno mismo. Estos aspectos deberían ser base de la formación de la persona desde que el ser humano empieza a tener una clara conciencia de sí mismo. Se le da demasiada importancia a la educación y a la formación académica, que la tiene. Una buena educación propicia una buena formación a nivel personal. Induce a ello.

El conocimiento interior debe ir parejo a la formación académica, complementándose mutuamente. Si se adquiere la capacidad para conocerse a uno mismo o misma a nivel personal, sabrás cuáles son tus puntos fuertes a la hora de afrontar otras áreas de tu vida. Entre ellas, la formación académica, las relaciones interpersonales o en el trabajo.

Pero ¿qué es exactamente el crecimiento personal? ¿A qué se refiere concretamente este tipo de formación introspectiva? Desde la Escuela de Crecimiento, nos responden a estas preguntas.

El crecimiento personal esta intrínsecamente ligado a la realización de acciones que se encaminan directamente a mejorar y explotar tanto los talentos, como el potencial de cada individuo. El trabajo, la conciencia propia y la capacidad de cada uno para cumplir sus sueños, alcanzar sus metas y mejorar todos aquellos aspectos que conforman a una persona.

Durante toda la vida, cada persona va pasando etapas, viviendo experiencia y formándose a través de sus propias vivencias. Cuando llegas a la edad adulta, te das cuenta de cómo las experiencias vividas dentro del entorno familiar, social y educativo, han determinado muchos aspectos de tu vida.

Con el paso de los años, las motivaciones personales de cada persona, van cambiando impulsadas por las propias necesidades. El proceso de desarrollo y crecimiento personal, evoluciona continuamente, por cada necesidad solventada, aparece otra. Este hecho, genera una motivación por cada necesidad y un impulso para lograr satisfacerla.

Beneficios que aporta el crecimiento personal

Siempre han existido gurús o guías espirituales, cuya misión es orientar a todas aquellas personas para que sigan creciendo interiormente. En la actualidad, esos gurús, se han convertido en formadores acreditados, que cuentan con las herramientas necesarias para ayudar a las personas a formarse en estos aspectos.

La espiritualidad, ha dejado de ser un tema que genera desconfianza para convertirse en un aspecto más de la vida que hay que fortalecer. Tomar conciencia de la importancia del crecimiento personal, es algo que todos deberíamos lograr para estar en paz con nosotros mismos, sentirnos más satisfechos y potenciar lo que somos.

De ahí que aprender, ya sea de forma autodidacta o mediante algún tipo de curso de desarrollo personal, mejora la autoestima, la capacidad de resolver conflictos y la empatía, Por citar tres factores clave y fundamentales en el ser humano.

Otros aspectos en los que ayuda el desarrollo personal, son la claridad que aporta a la visión personal de cada uno, ayudando en todo lo referente a las creencias limitantes con las que nos vamos formando. Muchas personas se sienten incapaces de hacer algo porque simplemente les han hecho creer que no pueden hacerlo. El crecimiento personal, permite ver con mayor claridad lo que quieres lograr en esta vida. Donde quieres estar y aquello que te genera bienestar.

Por otro lado, el desarrollo personal, ayuda a aprender como potenciar esas áreas que necesitas desarrollar y optimizar tu propio aprendizaje. Así, es más fácil identificar los talentos que desconoces de ti mismo o misma, para poder enfocarte en ellos y trabajarlos.

El empoderamiento es otro factor que juega en favor propio cuando practicas el crecimiento personal. Contribuye a lograr y alcanzar los objetivos planteados, al tiempo que motiva e impulsa a seguir avanzando y proponiéndose nuevas metas.

Conocerse a uno mismo, te convierte en responsable de tus decisiones y actos. Algo tan simple, te hace sentir más libre y elimina las limitaciones a las que nos someten las creencias limitantes de las que hablábamos antes. Saber cuáles son tus capacidades y cuales tus limitaciones, te da una clara idea de cómo debes trabajar, tanto para potenciar las primeras como para salvar las segundas.

Lo natural debería ser que este desarrollo personal, saliera de la propia persona. Sus motivaciones, inquietudes y perspectivas en la vida, no deberían ser sometidas a estudio. Sin embargo, no es así. Para muchas personas, es cierto que se sienten siempre en continua evolución interior, creciendo y aprendiendo de todo lo que les rodea o sucede. Haciendo un buen uso de la gestión emocional y fomentando sus propios talentos. Para otras tantas, eso es algo imposible de alcanzar por ellas mismas. De hecho todo esto del desarrollo personal, les resulta raro y difícil.

En estos casos, existen muchos profesionales, como ya hemos comentado, dispuestos a darte las pautas a seguir para lograr una evolución constante en tu vida interior. Aquí dejamos algunas pautas para mantener activa esa parte de la formación personal.

Pautas para un buen crecimiento personal

Hay que saber en qué momentos, hay que actuar de forma activa, es decir, tomando la acción y llevándola a cabo. Es la acción lo que impulsa el cambio, eso es una realidad, sin embargo, en algunas ocasiones, mantenerse inactivo, es otra forma de actuar. Aguardar el momento de hacer las cosas, conlleva a veces armarse de paciencia. Saber esperar el momento adecuado es síntoma de autoconocimiento y dominio. La paciencia, es bienvenida a la hora de tomar decisiones que pueden repercutir en nuestra vida.

Ser consciente y responsable de nuestras acciones, sean activas o inactivas. Asumir las responsabilidades de nuestros actos, sobre todo si dan un resultado negativo, impulsa también el avance personal. De los errores se aprende más que de los aciertos.

El equilibrio interior es la base del crecimiento personal. Encontrar un equilibrio entre nuestras distintas partes: física, psicología y emocional y la atención que prestamos a cada una de ellas. No cabe descuidar uno de esos aspectos en beneficio de otro. Hay que atender a nuestras necesidades de forma equitativa.

Conviene ser flexible y adaptarse a las circunstancias. No se trata de una cuestión de fuerza o resistencia. Ser flexible permite avanzar y no estancarse. Ser duro puede erosionarse, ser frágil, romperse, ser flexible, permite adaptarse sin sufrir el golpe.

Asumir el control de nuestra propia vida en lugar de dejar que otros te controlen. Es difícil escapar de ese círculo en el que vivimos, merced a toda la información que recibimos y en la que se nos dan órdenes en forma de consejos, para que actuemos conforme a las reglas estipuladas por la sociedad. No hay que dejarse influir por la sociedad, hay que ser uno mismo.

La personalidad se forma y se deforma, hay que ser constantes y perseverar en todos aquellos hábitos que nos convierten en lo que somos. Tener hábitos saludables, debe ser una constante a la hora de seguir adelante con el desarrollo personal.

Tú eres tu propio guía en el camino. Aunque necesites un mentor para emprender el camino del desarrollo personal, el avance te llevará a ser tu propio maestro.

Cuentas con muchas herramientas para alcanzar tu máximo potencial personal. La humildad es una cualidad excelente para el aprendiz. Saber que no sabes nada y tienes mucho que aprender, te ayudará a prestar mayor atención a todo lo que necesitas conocer para saber quién eres.

Como decíamos al principio, el crecimiento personal debería ir parejo a la formación académica y a la propia educación. Aprender a mantener ese citado equilibrio entre nuestra mente, cuerpo y espíritu y a escucharnos a nosotros mismos es muy importante para mantenerse sano a todos los niveles.

Atender a las necesidades personales, cuidarse desde dentro y saberse ignorante por mucho conocimiento que se tenga, capacita para atender a los demás, cuidarles y aprender de ellos. Todo el mundo tiene algo que enseñar y todo el mundo, algo que aprender. De sí mismo y de los demás.