¿Arquitecto o aparejador?

El gremio de la construcción puede llevar a error en lo que a profesiones y profesionales respecta. Uno de los términos que más conducen al equívoco, es el de aparejador. Aunque algunos lo confunden con arquitecto, debido a que sus otras denominaciones son las de arquitecto técnico o ingeniero de edificación. Sin embargo, se trata de dos profesiones diferentes, unidas entre sí, pero con funciones y roles particulares para cada una.

El arquitecto es la persona graduada por la universidad con un Grado en arquitectura, siendo su finalidad la de pensar en la edificación. Su labor es centrarse en dirigir el diseño y la construcción, supervisar las obras y gestionar a los equipos. El arquitecto técnico o aparejador, cuenta con un título como Ingeniero de la Edificación, siendo su misión la dirección de la ejecución de obras de edificación. En otra época conocido como el maestro de obras, este profesional, es quien se encargar de ejecutar la obra como director facultativo, de obra, coordinador de seguridad y salud, control de calidad o jefe a pie de obra. Como se puede observar, sus cometidos son tantos que puede denominarse de diversas maneras.

Queremos aprovechar este artículo para conocer más a fondo la figura de este profesional, muchas veces confundido con el arquitecto. Sus funciones difieren aunque deben trabajar en equipo y coordinados si procede. En el caso del aparejador, responde a un perfil más técnico, preparado para dirigir la obra. Dado que en los últimos años, la tecnología digital ha permitido transformar el sector de la construcción y la edificación, optimizando procesos, mejorando la eficiencia y fomentando la sostenibilidad, el perfil de este profesional es cada vez más necesario. Si te interesa conocer más a fondo este perfil profesional y como convertirte en aparejador, sigue leyendo.

Una obra ejecutada correctamente

Durante la construcción de un edificio, lo pretendido es que todo salga bien y las tareas se ejecuten como es debido. Son muchos los profesionales y trabajadores que hay detrás de la construcción de un edificio, como nos explican los expertos en materiales de construcción como la pizarra, de Pizarras y Derivados. De hecho, los aparejadores se ocupan de supervisar que la ejecución sea correcta. Así mismo, deben asegurarse de que se cumplen todas y cada una de las normas de seguridad establecidas y los estándares de eficiencia energética.

Como ya hemos avanzado, son muchas las personas que confunden al arquitecto con el aparejador, siendo sus funciones y responsabilidades diferentes. Mientas que un arquitecto es responsable del diseño creativo y todos los aspectos técnicos del proyecto, los aparejadores se ocupan de ejecutar y supervisar técnicamente el proyecto. Ambos perfiles trabajan en equipo y son fundamentales a la hora de que un proyecto salga adelante.

Las principales funciones de los aparejadores son las que siguen a continuación:

  • Dirección de obra. Supervisando la ejecución material de las obras de construcción y asegurándose de que se sigan los planos y especificaciones técnicas del proyecto. Al mismo tiempo, controlan los aspectos cualitativos y cuantitativos de la construcción, verifican la calidad de los materiales y que su instalación sea la correcta.
  • Gestión económica, llevando a cabo mediciones, valoraciones y tasaciones para evaluar los trabajos a nivel económico. Son los encargados de elaborar y supervisar el presupuesto de los proyecto, haciendo que los costes se ajusten al presupuesto.
  • Seguridad y prevención de riesgos laborales, con la redacción y supervisión de los planes de seguridad y salud en la obra. Identifican los riesgos potenciales en el lugar de trabajo y garantizan que se cumplan las normativas relativas a la seguridad para proteger a los trabajadores.
  • Gestión documental del proyecto, gestionando la documentación técnica como las licencias, permisos, planos y especificaciones. Asegurando que la documentación se encuentre actualizada y accesible para el equipo.
  • Coordinación de equipos, organizando y supervisando el trabajo de cada perfil profesional involucrado en la obra y ejerciendo como enlace entre arquitectos, ingenieros y contratistas, garantizando el correcto desarrollo del proyecto.
  • Control de calidad, con inspecciones periódicas que garantizan el uso de materiales específicos para el proyecto y supervisando los ensayos y pruebas técnicas para verificar la calidad de la construcción.
  • Tasaciones inmobiliarias, del mismo modo que un arquitecto, puede realizar tasaciones de inmuebles, aunque en este caso, deben estar vinculados a una Sociedad de Tasación homologada por el Banco de España.

Hasta aquí la lista de funciones que puede llevar a cabo un aparejador. Se trata de un profesional que debe conocer todos los aspectos y detalles técnicos dentro de la construcción de un edificio, con objeto de controlar cada uno de ellos. De manera que se garantiza que todos los equipos de trabajo, trabajan de manera coordinada y llevando a cabo sus tareas de forma complementaria.

Formación necesaria

Para poder trabajar como aparejador en nuestro país, es imprescindible contar con una titulación universitaria, como el grado en Arquitectura Técnica, en Ingeniería de Edificación o titulaciones relacionadas con la construcción y la edificación. La duración de estos grados es de cuatro años y es imprescindible disponer de ella para poder acceder a esta profesión que está regulada por el Colegio de Aparejadores.

Aquellos que quieran formarse para trabajar como aparejadores, cursarán en la universidad materias como la geometría descriptiva, fundamentos de las matemáticas, derecho y legislación de edificación, fundamentos de construcción, topografía o cálculo de estructuras e instalaciones de climatización, entre otras tantas.

Quienes opten por la formación profesión, puede encontrar titulaciones dentro de la familia de Edificación y Obra Civil, como el de Técnico Superior en Proyectos de Edificación, con el que se puede acceder al grado universitario de Arquitectura Técnica. Mediante esta vía, se adquieren conocimientos previos y experiencia práctica que puede ser muy adecuada para cursar la carrera universitaria. No obstante, estudiar formación profesional, tan solo constituye el paso inicial, puesto que para convertirse en aparejador es obligatorio contar con la titulación universitaria correspondiente.

Una vez obtenido el título universitario, los aparejadores pueden realizar post grados como un máster o cursos de especialización en áreas como la eficiencia energética, seguridad y protocolos o la ley de ordenación de la edificación (LOE).

Como decíamos, esta profesión está regulada, por lo que es necesario que los aparejadores se colegien, de forma obligatoria si quieren ejercer la profesión en España. Dicha obligatoriedad se regula en la Ley 2/1974 de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales, así como sus modificaciones posteriores en la Ley 25/2009 o “Ley Ómnibus”. Estas normativas, hacen que la colegiación como aparejador se convierta en un requisito indispensable, por el que se garantiza el cumplimiento de las normas técnicas, deontológicas y legales dentro del ejercicio de la actividad laboral.

Además de todo lo expuesto, un aparejador debe disponer de una serie de habilidades técnicas e interpersonales, sobre las que vamos a hablar a continuación. Dentro de las habilidades técnicas, es indispensable que el aparejador adquiera conocimientos sobre la construcción y los materiales. Tienen que ser expertos en los materiales para construir edificios y las técnicas de construcción adecuadas para garantizar la calidad de las obras.

Así miso deben disponer de conocimientos sobre seguridad y prevención de riesgos laborales, conociendo la normativa vigente al respecto, de manera que puedan garantizar unas condiciones de trabajo seguras.

Manejar herramientas digitales, como el AutoCAD o BIM y capacidad analítica, esencial a la hora de interpretar los planos, los presupuestos y los contratos, realizando mediciones y cálculos precisos. Por último, destacar la importancia de saber gestionar los proyectos, con la capacidad necesaria para coordinar equipos multidisciplinares (contratistas, trabajadores, arquitectos…) y supervisar cada una de las fases del proyecto.

En lo relativo a las habilidades interpersonales, los aparejadores deben poseer dotes de liderazgo y ser capaces de dirigir los equipos de trabajo, motivar a los trabajadores y facilitar la colaboración entre ellos, dentro del proceso de construcción. La comunicación efectiva es clave, por lo que se capaz de comunicarse e interactuar con los clientes, arquitectos, subcontratistas y demás profesionales, resulta esencial.

La atención al detalle, ser meticulosos a la hora de supervisar cada uno de los aspectos técnicos del proyecto y detectar los posibles errores y discrepancias, para solventarlos, es otro de los rasgos que deben poseer estos profesionales. Unido a la capacidad para resolver problemas, afrontar imprevistos técnicos o administrativos, durante el tiempo de ejecución de la obra.

De lo que podemos deducir que los aparejadores deben poseer habilidades técnicas e interpersonales, gracias a las cuales la gestión de los proyectos de construcción y edificación conforme a los estándares de calidad, seguridad y eficiencia, salen adelante.

Así mismo, se trata de profesionales que tienen que ser muy meticulosos, prestar atención al detalle, muy organizados y con una buena capacidad de pensamiento crítico. Al trabajar en equipo, los aparejadores deben tener unas buenas habilidades de liderazgo y trabajo en equipo, dotes de comunicación y gran capacidad para resolver los problemas que surgen en todo proyecto. Todo esto sin olvidar que tienen que trabajar con programas informáticos de lo más complejo y manejar información muy técnica y precisa, por lo que deben tener la capacidad necesaria para realizar cálculos y contar con muy buena memoria.

Nada más podemos añadir sobre esta interesante profesión, si te interesa el tema, ya sabes lo que hay que hacer para convertirse en todo un profesional.

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