En nuestro país podemos decir que las bolsas son un elemento básico para cualquier familia. Todos de una forma u otra hacen uso de ella, tanto la abuela para el mercado como la madre para la compra del supermercado. Los pequeños de la casa la usan para ir a la playa o el padre que se encarga de llevarla al contenedor. Sea como fuere, es cosa de todos.
La llegada de las bolsas biodegradables y compostables
Este tipo de bolsas, como nos confirman desde Bioplasticos Genil no son una moda temporal y han llegado para quedarse. Si pensabas que solo era postureo ecológico, te equivocabas.
De la compra diaria al contenedor, un ritual que va evolucionando
Solo tienes que pensar en el clásico sábado en nuestro país. La madre y los niños van al supermercado a comprar y llenan bolsa a bolsa con productos de alimentación en la cesta de la compra. Hasta hace años eran bolsas finas realizadas en polietileno que acababan en el contenedor gris, sumando toneladas al vertedero.
En la actualidad son biodegradables y están realizadas en materiales como fécula de patata o celulosa, aguantando peso, no se rompen cuando subimos las escaleras y encima se pueden tirar al contenedor con los restos de la comida. En unos meses pasan a descomponerse en plantas industriales.
A nivel familiar, todo esto hace que haya cambiado la dinámica. Por ejemplo, mi abuela que compra en el mercado de nuestro barrio, lo que hace es coger bolsa compostable y los niños es algo que aprenden desde bien pequeños donde tienen que tirar estas bolsas.
Hablamos de educación práctica, mientras vacían la bolsa de las gambas de la paella, ven cómo pueden contribuir al ciclo. Estamos ante una costumbre arraigada como el tapeo, pero que es verde, por lo que hay menos plásticos eternos que flotan.
La cocina española: donde la bolsa se gana el pan
En nuestra España tenemos a gala contar con una cocina de buena calidad. Esto no es como en otros países donde las posibilidades son más limitadas. Esto hace que hagamos compras de lo más variadas y muchas veces las sobras las guardamos en el tupper dentro de una bolsa. Justo aquí es donde entran las bolsas compostables de una manera natural.
Cuando se necesitan bolsas grandes para, por ejemplo, las patatas, o bolsas medias para lo que nos sobra del frigorífico, son un aliado ideal. Y qué decir de en fechas navideñas, donde nos acompañan con esas bolsas resistentes que son las que llevan las sobras a casa.
El mercado y las ferias también las conocen
España vive en las ferias y esto es una realidad que se palpa. En ellas los vendedores dan este tipo de bolsas por un precio módico. El comprador coge la bolsa de patatas fritas y sabe que va al orgánico.
Lo cierto es que la costumbre de la compra diaria termina fomentando que se hayan normalizado. No son aquellas bolsas eternas que tenían los supermercados de antaño, los locales ya están acostumbrados y cualquier frutería de barrio ofrece compostables.
La familia sale al mercado, bolsa en mano y sabe que es una bolsa que al final es buena para el medio ambiente y que no contamina.
Limpieza para el hogar
Los productos para el hogar no se han estancado y también van evolucionando, de tal forma que se adaptan a las nuevas necesidades existentes. Hay bolsas de basura compostables donde se pueden tirar todos los restos de la cocina, como de carne o de verdura.
Así también te ahorras el fétido olor a plástico de las bolsas de antaño, puesto que el material respira y se acelera la descomposición.
Las familias numerosas pueden hacer uso de este tipo de bolsas grandes, donde se pueden tirar las bolsas de la barbacoa e incluso los abuelos en las zonas rurales pueden utilizar este tipo de bolsas para ser usadas en sus costumbres diarias.
El impacto en niños y educación familiar
Los niños son un punto fundamental en todo esto. Se lleva haciendo una gran labor de concienciación en las escuelas donde se quiere concienciar en las bondades de este tipo de bolsas. Los peques deben saber por profesores o padres que la bolsa que cogen en el mercado se puede transformar en tierra. Las nuevas generaciones deben aprender la importancia de la sostenibilidad de forma interesante y divertida, jugando.
A nivel familiar, con independencia del número de componentes, todo ahora se simplifica. Una bolsa con todo que va a lo orgánico hace que se necesiten menos contenedores.
La costumbre de no tirar la comida es algo que cada vez se ha extendido más. El compost de las sobras lo que hace es alimentar en muchos huertos al final.
Viajes y verano: una playa sin plásticos
Las vacaciones españolas suelen tener a la playa como uno de los principales atractivos, aunque sabemos que también hay lugares preciosos de montaña y de naturales. Los ayuntamientos cogieron el toro por los cuernos y dan bolsas en la playa para recoger, lo mismo que en la montaña y conciencian en su uso. Esto hace mucho bien al medioambiente, donde cada vez se tiran menos bolsas de plástico que pueden acabar haciendo daño a los animales marinos o en el campo.
Precios y realidad bolsillo español
No estamos ante un lujo y estas bolsas permiten que, sin una diferencia de precio notable para el consumidor, sean más sostenibles para nuestro planeta, lo que importa y mucho. La conciencia ambiental ha aumentado y la Tierra lo agradece.
Desafíos y mitos del día a día
Existen mitos que no se ajustan a la realidad, esos que dicen que son unas bolsas que no duran, pero la realidad es que la tecnología ha ido aumentando y ahora tienen mucha resistencia.
Hablamos de unos materiales que están certificados y que en pocos meses se descomponen.
¿Qué pasará con ellas en el futuro?
Las bolsas compostables van a seguir vigentes, puesto que las leyes cada vez son más duras en este sentido y apuestan por la sostenibilidad.